Este bautizo en Berlín, un antes y un después en nuestra fotografía

Cuando conocí a Óscar no llevaba mucho en esto de la fotografía. Él quería hacerle a su tía Ludibia un bonito regalo que no quedara en el olvido con el motivo de la celebración del bautizo de Mateo, hijo de Ludibia, en Berlín.

Suerte que en el extranjero uno, cuando solo conoce su idioma, siempre tira para su tierra (o en este caso también la de sus compatriotas) y en esa situación de vivir en la lejanía es cuando más nos ayudamos los unos a los otros; entonces ¿qué mejor que quién te eche un cable se pueda entender contigo en tu propio idioma?.  Por tanto contó conmigo para la ocasión.

Siempre he sido de los que a cada nuevo reto que se le presenta se empapa de todo lo que puede para no dejar a nadie insatisfecho, a pesar de todo era muy inexperto, principalmente en lo relativo a gestionar negocios. La anécdota de toda esta historia fué que cuando Óscar me llamó, o él me comentó que lo que le interesaba sería una sencilla sesión de fotos para el hijo de su tía, o fué que yo escuché muy mal, por tanto yo le dí un precio acorde al tiempo y lo “laborioso” que sería la supuesta sesión. Por aquel entonces para sesiones de exteriores standar, no venía a cobrar más de 150€ por 2 horas de reportaje, algo más de 40 fotos editadas y en CD personalizado. Para empezar,  teniendo en cuenta que ser autónomo en Berlín no es lo mismo que serlo en España, me podía permitir esos precios y hasta vivíamos de ello.

El reportaje del bautizo en Berlín para Mateo, un reportaje “casual”.

Cuando por fin hablé con la verdadera interesada (Ludibia), fué entonces que me enteré de que el reportaje se trataría ¡de la fotografía del Bautizo de Mateo en la iglesia de Sankt-Michael-Kirche en Berlín! Me quise morir… no por el precio que le hubiera ofrecido (el cual por mi ética profesional mantendría), o porque el trabajo que me esperaba realmente fuese irrisorio; sino porque en un bautizo, como en una boda o comunión, se disparan 4 veces más fotos (o al menos yo siempre lo hago así) para no perder ninguno de esos instantes fugaces que solo suceden una vez en la vida. Al contrario que en una sesión concertada, en este tipo de celebraciones los momentos no son planeados. Por mucho que lo intentes organizar con los padres siempre surgen sorpresas e imprevistos que te obligarán a andar expectante. Y no es que me importase que el trabajo fuese “4 veces más” laborioso o que implicase un alto grado de incertidumbre por no saber  que sorpresas me depararía aquello (para mí era todo un honor inmortalizar al peque de la casa), la mayor aventura de todo aquello era que en realidad se trataba de la primera vez que afrontaría el realizar la fotografía de un bautizo profesionalmente,  y encima ¡casi ni me entero hasta el mismo día de la celebración!

Menos mal que en situaciones como estas no soy una persona que se eche atrás y siempre he tenido la filosofía del “querer es poder” y, como siempre hago, nunca dejo de estudiar todo aquello que quiero saber, y en esa ocasión no sería menos. Así que me puse manos a la obra en los pocos días que habría hasta la fecha del bautizo y aprendí todo lo que estuvo en mi mano para entregarles el reportaje que aquí os presento.

Al final, el resultado de la experiencia fue: Reto superado. Como siempre dicen: “no hay mal que por bien no venga”, pues gracias a la ayudita de nuestra querida Ludibia, que agradecidísima por nuestro reportaje recomendó nuestro trabajo, este reto trajo consigo como recompensa el poder tener el orgullo de ser quién fotografiaría la Boda de Claudia y Stefan en Berlín, quienes no son ni más ni menos que sus cuñados, también presentes en el día del Bautizo de Mateo.

Con todo eso mi intención no es ni mucho menos la de dármelas de que yo puedo con todo lo que me echen y más, si no la de inspirarte a ti (quizás fotógrafo que me lees y sigues mis trabajos) en que, si de verdad amas lo que haces y no desistes a pesar de cuantas zancadillas te ponga la vida, tu sí que puedes. Si yo viniendo prácticamente de la nada he podido afrontar y superar situaciones como estas y aún peores, ¿qué no podrías hacer tú? Está claro que tú no eres menos que yo y, si te lo propones, con un poco de esfuerzo y sacrificio seguro que ¡también lo conseguirás!

PD: A Ludibia, Óscar, Claudia, Stefan y todos los que allí me trataron como a uno más, gracias de corazón por haber contado con nosotros en uno de los momentos de cambio más difíciles de nuestra vida y por haber contribuido en nuestra “trayectoria profesional”. ¡Comparto estas fotos en honor a vosotros!